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Seguridad alimentaria

Así es como se lavan correctamente las frutas y verduras


¿Crees que un ligero aclarado con agua es suficiente para limpiar las frutas y las verduras? ¿Dejas de lavar algunas de ellas por el simple hecho de estar protegidas por la piel? Sabemos que la respuesta a estas cuestiones es afirmativa. Y es que, desde pequeños, hemos escuchado un millón de veces lo milagrosa que puede ser una sola gota de agua para purificar cualquier cosa.

Pero, cuando hablamos de desinfectar alimentos que han estado en contacto directo con la tierra o el suelo, no basta con ponerlos bajo el grifo, de manera descuidada, durante una mínima fracción de segundos.

Sin embargo, este es un mal hábito al que muchos estamos acostumbrados. La situación se agrava cuando recurrimos, inútilmente, al lavado con un pañuelo de papel. En conclusión, por lo general, solemos descuidar mucho la higiene de frutas y hortalizas.

En este artículo te enseñamos cuál es la forma más adecuada de limpiar estos productos. También desmentimos algunas prácticas o creencias que tenemos asumidas como correctas de manera errónea. Además, te indicamos qué frutas y verduras debes lavar. Seguro que te llevas más de una sorpresa.

Por qué es importante desinfectar frutas y hortalizas

Estos productos perecederos suelen transitar por un viaje largo hasta llegar a nuestra cesta de la compra. Durante este trayecto, los alimentos pueden ir recogiendo microorganismos, como bacterias, hongos o virus. Así como pesticidas químicos, debido a los tratamientos que reciben durante su producción.

Estos diferentes elementos pueden actuar como patógenos, que quedan adheridos en la piel de los alimentos y pueden provocar enfermedades. Por esta razón, es de vital importancia que se eliminen antes de consumir los vegetales o la fruta.

Si bien es verdad que la industria alimentaria hace un primer lavado de estos productos para eliminar la suciedad más visible, no es suficiente y no garantiza la inocuidad del alimento. De esta forma, no debemos pecar de confiados en casa y tenemos que desinfectarlos a conciencia antes de consumirlos.

Cómo lavar correctamente frutas y verduras

Cuidado con el moho

Antes que nada, si hay presencia de moho en algún producto no debes consumirlo. Ni aun retirando la parte dañada, puesto que, en realidad, es la pieza entera la que está afectada.

Esto es así debido a las sustancias tóxicas producidas por algunos tipos de moho, que son inapreciables a la vista y al olfato, pero que están igualmente extendidas.

Así es como se lavan correctamente las frutas y verduras

Higiene de manos

Parece un paso obvio, pero muchas personas descuidan la higiene de manos cuando manipulan alimentos. Antes de trabajar cualquier producto debes tener las manos limpias y desinfectadas, así como las superficies y herramientas con las que vayas a manipularlo.

Elimina hojas y tallos

Aquellas partes del alimento que no sean consumibles, como las hojas y los tallos deben retirarse. Estas zonas suelen ser las más estropeadas y, por lo tanto, las que reúnen una mayor concentración de microorganismos.

También es conveniente retirar las primeras hojas de hortalizas como la lechuga, ya que, no tiene ningún tipo de protección externa, como la piel.

Así es como se lavan correctamente las frutas y verduras

Lavado con agua potable

Como seguro que ya haces, las frutas y verduras se lavan con agua del grifo. Ahora bien, no basta con un simple chorro de agua, sino que es necesario frotar a conciencia contra la piel del alimento (sin llegar a dañarlo) para sacar la mayor suciedad posible.

Esto debe hacerse en todos los casos, incluido con aquellas verduras que vayamos a cocinar y pelar. Así garantizamos que los microorganismos no traspasen a la pulpa.

En el caso de las frutas delicadas, como los frutos rojos, es recomendable limpiarlas con un buen chorro de agua y en un colador para que no se estropeen. Previamente, se pueden dejar en remojo durante unos minutos, siempre justo antes de consumirse. Con los frutos que tengan rabillos, como la uva o las cerezas, deben retirarse antes de limpiarse.

También es recomendable hacer el remojo previo con el resto de hortalizas y frutas, siempre que no sea en el mismo fregadero y que vaya seguido del lavado debajo del grifo.

No usar detergente lavavajillas

Es una práctica extendida, pero en ningún caso se debe usar el jabón de lavar los platos para limpiar productos alimenticios. Este mal hábito, no solo puede cambiar las propiedades organolépticas de la fruta o la verdura, si no que, además, puede provocar intoxicaciones.

Elena González, bióloga, consultora y divulgadora en seguridad alimentaria a través de su cuenta de Instagram, @egseguridadalimentaria, detalla en una publicación los motivos por los cuales no debemos limpiar los alimentos con jabón. Entre ellos está la porosidad de la piel de las frutas y verduras, y el hecho de que el lavavajillas no está diseñado para el consumo humano.

Cepillo suave para pieles gruesas

Si las frutas y verduras tienen la piel gruesa, como la sandía, melones, plátanos e, incluso, las patatas (sí, todos estos también deben limpiarse), es conveniente utilizar un cepillo para frotar debajo del grifo.

Atención con la temperatura del agua

No se recomienda que haya un contraste térmico muy grande entre el producto y el agua para lavarlo. Es decir, si la fruta está a temperatura ambiente, no debemos lavarla con agua muy fría. De ser así, estaremos favoreciendo la entrada de bacterias hacia el interior del fruto.

Secado con papel de cocina

Por último, y para acabar de arrastrar los últimos microorganismos que pudieran quedar, siempre tenemos que secar bien las piezas con un papel de cocina limpio.

Productos específicos: lejía para el consumo alimentario

La desinfección con productos específicos no es estrictamente necesaria, pero se puede realizar para asegurar una óptima limpieza. Sobre todo, si vamos a consumir frutas o verduras con piel o crudas. En este caso, es muy importante fijarse en que el envase del producto indique que es "apto para el uso alimentario".

Entonces, debemos seguir las instrucciones del fabricante. Por lo general, se dejan las piezas en remojo en una disolución de agua y lejía, según las cantidades indicadas en la etiqueta, durante unos 5 minutos. Después, se deben aclarar con agua potable debajo del grifo.

Ahora que ya tienes toda la información, deja los malos hábitos atrás y empieza a cuidar la higiene de tus frutas y verduras.

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