El mijo es un cereal muy nutritivo con numerosas propiedades beneficiosas para la salud. Descubre cómo conservar y usar el mijo en la cocina.
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Hogarmania, 9 de febrero de 2022
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El mijo es un cereal muy nutritivo con numerosas propiedades beneficiosas para la salud. Descubre cómo conservar y usar el mijo en la cocina.
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El mijo (Panicum Miliaceum) es la semilla pequeña y redonda que se obtiene de la planta del mismo nombre. Su color cambia según la variedad, pudiendo ser gris, amarillo, blanco o pardo.
El origen del mijo es lo podemos encontrar en China. Se trata de un cereal muy antiguo que ya se cultivaba en China en 4.500 a.C y durante la prehistoria se empleó en Asia, África y Europa para elaborar alimentos y bebidas fermentadas. Actualmente el mijo es un alimento básico de muchos países de África y Asia, especialmente India y China.
Aunque existen diversas especies de mijo, destacan el sorgo y el teff. El sorgo (Sorghum spp.) tiene su origen en África y se consume directamente o se emplea en la elaboración de preparados, bebidas alcohólicas o productos de panadería. El teff (Eragrostis abyssinica) también es originario de África y se emplea tanto en la alimentación humana como para forraje, principalmente en Etiopía, India, Kenia y Sudáfrica.
Entre las variedades más cultivadas se encuentran las siguientes:
Cuando se compre mijo en el mercado, se recomienda escoger los granos pequeños, de color rojo o amarillo y con olor a nueces. Se deben rechazar los que presenten vestigios de moho y olor desagradable. Deben estar correctamente envasados y en perfectas condiciones de higiene, tanto si se compran como granos o en forma de copos.
Los granos de mijo se pueden conservar en un lugar fresco, seco y alejado de la luz. Es importante mantenerlos dentro del envase de origen hasta que se consuman. Una vez abierto, se recomienda guardarlos en un recipiente hermético.
También se pueden congelar y en caso de que se haga, se utilizarán directamente, sin necesidad de descongelar.
En los países desarrollados (Europa occidental, Japón y EEUU) se utiliza fundamentalmente en la alimentación animal, aunque en muchas regiones de África y Asia es un alimento humano básico. Los granos de mijo se consumen directamente junto con legumbres y hortalizas y también se emplean en sopas, ensaladas, estofados, guisos, albóndigas, tortillas o croquetas. Se pueden cocer o freír y emplearse como sustitutos del arroz o los fideos.
En algunas regiones africanas y asiáticas el mijo forma parte de numerosos platos y bebidas típicas, como el kasha, un plato similar al porridge, que se consume en Rusia. Los granos forman la materia prima de preparaciones como gachas, cereales de desayuno, snacks, cuscús, cerveza y sustitutos del arroz.
Mediante la trituración de los granos de mijo se obtiene harina y semolina. La harina de mijo no tiene gluten, aunque acompañada de otras harinas se emplea para elaborar diferentes tipos de pan, muy nutritivos y de fácil digestión. También se utiliza en la elaboración de bollos y galletas.
En Sudáfrica se emplea la malta para obtener la cerveza bantú, de bajo contenido en alcohol y alto valor nutritivo. En Uganda, los granos se dejan germinar y desecar para eliminar parte del pigmento y de los taninos amargos. De esta forma obtienen productos y bebidas más dulces. En Nigeria se preparan productos como el tuwo (similar al porridge) o el burabusko (parecido al cuscús), y bebidas como el pito y el burukutu.