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¿En qué fijarnos a la hora de comprar un edredón?


¿Sabes cómo elegir un edredón nórdico? Existe una amplia variedad de edredones nórdicos en el mercado. Están los edredones sintácticos, los de pluma natural, los de verano, los que son más de invierno, los que son de grandes dimensiones, los que no ... ¿Cuál elegir? Siempre en función de tus necesidades.

Con esta guía aprenderás a elegir el mejor edredón o relleno nórdico para tu cama, valorando siempre la relación calidad-precio.

Cada día son más las personas que se han pasado de las mantas para arroparse con los cálidos, transpirables y ligeros edredones nórdicos, puesto que son una opción muy buena para abrigarnos del frío en invierno.

Eso sin contar con que el diseño de las fundas, siempre al gusto del consumidor, tienen la capacidad de cambiar la decoración de la habitación y, por lo tanto, mejorar el confort.

Para elegir bien un edredón nórdico tenemos que tener en cuenta una serie de factores claves como: el clima en el que vivimos, el tipo de relleno (natural o sintético), el gramaje (capacidad de calor) y su tamaño. Por ejemplo, mientras que en climas fríos procuraremos usar gramajes superiores a los 200 g/m2 en climas suaves bastará con la mitad.

Cómo elegir el relleno nórdico

Consejos para comprar un edredón

Antes de lanzarte al mercado, conviene que atiendas a las siguientes características que poseen los edredones, sean de la marca que sean.

1. El tipo de relleno

Los rellenos de los edredones pueden ser naturales (pluma o plumón) o sintéticos (fibra o microfibra), estos últimos pueden lavarse en la lavadora de casa y son ideales para personas con alergia.

Además, también podremos encontrar algunas fundas y rellenos novedosos con tratamientos anti-bacterianos.

  • Rellenos naturales: Los rellenos naturales más habituales suelen ser los de pluma de ganso o de pato. Su acabado suele ser más mullido, aunque depende de la cantidad de plumón que lleve. Por lo general, requieren una limpieza profesional.
  • Rellenos sintéticos: Imitan al plumón y tienen prácticamente las mismas propiedades aislantes. Son ligeros, transpirables, lavables y antialérgicos. Para climas fríos utilizaremos un gramaje superior a 250g/m2 y de 150g/m2 para los cálidos.

Por otro lado, a la hora de elegir las fundas y las sábanas es preferible decantarse por fibras naturales (algodón, lino...) y los cojines los compraremos de diferentes tamaños para dar un toque acogedor a la cama. Y, muy importante, para que el edredón se mantenga en buen estado, es necesario cambiar las sábanas una vez a la semana.

2. Gramaje del edredón

Debes de tener siempre claro que cuanto mayor es el gramaje del relleno nórdico, mayor será su capacidad calorífica. Es decir, el gramaje es lo que determina cuánto calor puede proporcionar un edredón.

  • Ahora bien, para la estación más fría, invierno, lo recomendable es optar por rellenos nórdicos con un gramaje de 250-350g/m2. Este gramaje será ideal para climas entre 15 y20ºC o para hogares que dispongan de calefacción.
  • Si es un clima muy frío, será necesario comprar un nórdico con un gramaje de 400 y 500 g/m2 (temperaturas por debajo de los 15ºC).
  • Para épocas más cálidas como el otoño o el inicio de la primavera, lo ideal es recurrir a rellenos de entre 100 y 200 g/m2.

Incluso se pueden adquirir edredones para las cuatro estaciones. En este caso, son edredones desmontables a los que se les puede añadir más o menos calor. Su gramaje podrá oscilar entre los 100 y 350 g/m2.

Qué factores tener en cuenta a la hora de elegir el edredón

El gramaje siempre vendrá detallado en la etiqueta de lavado del edredón.

3. Sus dimensiones y precio

A la hora de comprar un edredón también debes asegurarte de que sea apto para el tamaño de tu cama. Lo aconsejable es que tengas un margen de 30 a 50 centímetros a cada lado de la cama.

Por ejemplo, si tu cama es de 150, necesitarías un edredón nórdico de 240 x 220 centímetros. Y, si tienes una cama de 90 y 105 cm, lo ideal es que el edredón tenga unas dimensiones de 150x200 cm.

4. Su limpieza

Lo último a tener en cuenta es la limpieza que necesitará ese edredón. Por ejemplo, los edredones de pluma natural deben limpiarse una vez al año y con mucho cuidado de no estropear el relleno.

En cambio, otros que son más fáciles de limpiar y secar son los edredones confeccionados con fibra, poliéster o silicona. Estos, por ejemplo, pueden introducirse en la lavadora. Eso sí, deben secarse siempre en horizontal o en una secadora a elevada temperatura.

Recuerda, antes de colocar o guardar el edredón, éste debe estar completamente seco. De lo contrario, podría adquirir humedad y generar malos olores.