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Ropa y tejidos

¿Cada cuánto tiempo deberías cambiar las sábanas?


El 30% de los ciudadanos británicos confiesa que solo cambia las sábanas una vez al año. Y tú, ¿cada cuánto tiempo cambias las sábanas?

Mantener una correcta limpieza e higiene del hogar incide positivamente en el estilo de vida, pues un acto tan simple como cambiar las sábanas con regularidad proporciona un sueño más profundo y reparador. ¡Lo dicen los expertos!

Un estudio realizado por la compañía de muebles Hammond, llamado "La Sucia Verdad", reveló un dato realmente alarmante sobre los hábitos de limpieza de los ingleses: Uno de cada tres ciudadanos británicos admitió que sólo cambiaba las sábanas una vez al año. ¡Una vez al año!

Desde luego, no son los hábitos de limpieza de todos los ciudadanos británicos, pero nos plantea una pregunta muy importante: ¿Cada cuánto tiempo es necesario cambiar las sábanas?

Ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo respecto a esta cuestión, aunque muchos coinciden en que existe un periodo medio estimado: Es necesario cambiar las sábanas y fundas de las almohadas al menos 1 vez por semana o, como mucho, hacerlo cada 10 días. Esto sería lo ideal, pero, ¿por qué es importante hacerlo con esta frecuencia?

El móvil, uno de los 10 objetos del hogar con más bacterias y gérmenes.

Cambio de sábanas, una cuestión de higiene

La ropa de cama, en especial las sábanas y fundas de las almohadas, son los textiles que más utilizamos y, por desgracia, los textiles que más microorganismo perjudiciales pueden albergar. Y esto, tienes que saberlo, puede afectar negativamente a tu salud.

Por ejemplo, ¿sabías que las sábanas acumulan todas las bacterias y ácaros que se desprenden de la piel y la ropa? En verano, a estos factores se le suma el sudor natural que desprende el cuerpo.

¿Te levantas con la piel irritada? ¿Sufres de ataques de alergias nada más despertar? ¿Tienes la nariz taponada constantemente? Podría deberse a las sábanas, pues atraen a todo tipo de alérgenos. ¡Incluso se deposita el polvo que se encuentra en la atmósfera!

Lo peor de todo es que pasamos una media 8 horas al día sobre la cama, lo cual hace que pasemos ocho horas conviviendo con todo tipo de microbios.

Bacterias que se alojan en las sábanas

Unas sábanas sucias y que no se han cambiado en mucho tiempo pueden contener hongos, bacterias, pelos de animales (si tienes mascotas), polen y residuos del cuerpo humano como sudor, saliva, secreciones de los genitales, células muertas de la piel, maquillaje,... Es una lista muy larga.

Philip Tierno, microbiólogo y patólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, en una entrevista para el diario El Confidencial, indica que un hombre medio puede liberar hasta 100 litros de sudor por año en la cama y los cojines, los cuales pueden impregnarse de hasta 17 tipos de hongos diferentes.

¿Cada cuánto tiempo deberías cambiar las sábanas?

¿Sabías que una funda de almohada sucia puede ocasionar la aparición de espinillas en nuestro rostro e incluso puede hacer que se ensucie nuestro pelo durante la noche?

Los ácaros, un problema serio

Otros organismos presentes en la ropa de cama, aparte de los hongos y células muertas, son ¡los ácaros! De hecho, la cama es su lugar favorito. Entre sus efectos nocivos, se sabe que los ácaros agravan el asma y pueden producir rinitis y urticaria.

Estas tres patologías tienen solución, pero lo mejor es evitar el problema de raíz: ¡Cambia las sábanas al menos 1 vez por semana!

  • Importante: En el caso de dormir desnudo, sudar mucho o estar enfermo se debe cambiar las sábanas dos o incluso tres veces por semana para mantener su correcta higiene.

Ahora bien, además de cambiar la ropa de cama, también debes saber cómo lavar estos tejidos sin desgastarlos y eliminando, lo máximo posible, todos los microbios presentes.

Lava las sábanas con agua caliente

Para hacer una correcta limpieza de las sábanas y las fundas de las almohadas, lo primero que debes hacer es leer bien la etiqueta de lavado para saber qué productos se pueden aplicar y cuáles no.

Si no tienen etiqueta de lavado, toma como referencia las siguientes instrucciones: Lava las sábanas y las fundas con un programa de lavado a 60º centígrados. Esto en el caso de que sean sábanas y fundas de algodón o tejidos sintéticos. Si son piezas de color blanco, puedes utilizar lejía (lavandina) en su lavado. Si no lo son, puedes agregar una taza de vinagre en cada lavado.

Si son sábanas de satén o lino, considera lavarlas con un ciclo de lavado medio a 30º centígrados, pues así se evita el desgaste de este tipo de textiles. Aparte, si quieres asegurarte del todo una correcta desinfección, plancha la ropa de cama, ya que el calor de este electrodoméstico asegurará una completa desinfección.

Cómo secar la ropa de cama

Si no quieres planchar, asegúrate de tender estas prendas al sol. El sol es un buen aliado para matar a los ácaros.

¿Y el edredón?

Una vez que adquieras la costumbre de cambiar las sábanas y las fundas de las almohadas, no olvides que las mantas y los edredones y sus fundas también se lavan. En el caso de las fundas nórdicas, puedes limpiarlas una vez cada dos semanas para evitar todos los hongos y bacterias presentes.

Los edredones finos, típicos del verano, conviene limpiarlos cada tres o cuatro meses. Si se trata de un edredón de plumas, lávalo cada 6 meses. Si no lo usas mucho, bastará con lavarlo una vez al año. Si lo que tienes son cubrecamas o colchas, procura limpiarlos cada 3 o 4 meses.

Cada cuánto tiempo cambiar las sábanas y las almohadas

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¿Y las toallas?

En cuanto a las toallas se deben considerar dos aspectos: Por un lado, está la humedad que adquiere con su uso y, por otro lado, los gérmenes que van a acumulando durante su uso.

Por ejemplo, ¿notas que huelen a humedad o desprenden ese olor a "tufillo" tan desagradable? Puede deberse a que las depositas en el cesto de la ropa húmedas y revueltas o, incluso, a que las guardas en el armario sin estar del todo secas.

Lo ideal, en este caso, es cambiar las toallas cada dos o tres usos. También es conveniente que las seques al aire o las extiendas al sol tras la ducha. Por último, evita almacenarlas en un armario o ropero con tendencia a la humedad.