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Seguridad alimentaria

Trucos para mantener la nevera y el congelador ordenados


El frigorífico es un espacio de nuestro hogar que solemos descuidar. A pesar de que la continua entrada y salida de productos diferentes lo convierten en uno de los espacios con más vida y actividad de la cocina.

Pero el buen mantenimiento de electrodomésticos como la nevera o el congelador no es algo que debamos tomarnos a la ligera. Estos son los lugares de conservación de gran parte de los alimentos que consumimos, por lo que la salubridad y la seguridad de los mismos depende, mayormente, del modo en el que los almacenamos.

Además, aunque seguro que no lo tienes muy presente en tu rutina de limpieza, la nevera y el congelador también se deben limpiar y desinfectar en profundidad cada cierto tiempo. Todo ello, para garantizar unos alimentos seguros y librarnos de algún tipo de toxiinfección.

Para que esta tarea sea más amena, en este artículo os proponemos algunos consejos para mantener el orden de estos dos electrodomésticos. De este modo, conseguirás preservar mejor los alimentos y la limpieza te resultará mucho más fácil y cómoda. ¡Empezamos!

Limpieza y desinfección del frigorífico

El orden pasa, primero, por una buena limpieza. Es decir, un espacio está visiblemente más ordenado cuando también se ve limpio.

La nevera se debe desinfectar en profundidad una vez cada tres meses, aproximadamente. Mientras que el congelador puede alargarse hasta dos veces al año. Una limpieza en profundidad pasa por desenchufar los electrodomésticos y vaciar su contenido.

Chica limpiando la nevera
Toma nota de estos trucos para mantener limpia y ordenada la nevera.

Entretanto, una manera eficaz de mantener la nevera limpia es limpiarla cada vez que hacemos una compra grande. Normalmente, cuando traemos a casa un buen aprovisionamiento de productos es porque tenemos el frigorífico medio vacío.

Este es el momento perfecto para limpiarlo antes de introducir la compra. Para ello, puedes utilizar un trapo húmedo con un poco de lavavajillas o unas gotas de lejía.

Cuando te dispongas a hacer la limpieza en profundidad, no te olvides de sacar y limpiar todas las piezas individuales de los electrodomésticos y eliminar el moho de las gomas con lejía.

Orden en el interior de la nevera

Cada producto en su lugar

En un mismo frigorífico existen diferentes puntos de temperatura, especialmente en los más modernos. El motivo de este diseño es que cada zona se adecue a la temperatura idónea para mantener en perfecto estado los diferentes alimentos.

Por lo tanto, la norma básica en el orden de la nevera es respetar los espacios de almacenamiento de cada producto. Pero, ¿cuáles son estos espacios? La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) hace esta distinción:

  • Baldas superiores y puertas: estas son las zonas más calientes de la nevera, por esta razón debes colocar allí los productos que menos frío necesiten, como tarros con salsas, bebidas o huevos. Además, la cavidad de las baldas está diseñada para colocar estos productos con base pequeña.
  • Baldas intermedias: en esta zona es conveniente almacenar los productos lácteos, como los yogures y los quesos. También es el espacio para guardar los embutidos.
  • Baldas inferiores: este es el punto más frío del frigorífico y en él debemos colocar los productos frescos, como la carne y el pescado.
  • Cajones: estos suelen tener una temperatura un poco más elevada y, como se mantienen cerrados y aparte del resto de espacios, son perfectos para guardar frutas y verduras.
  • Cajones especiales a 0ºC: las neveras más modernas ya disponen de este tipo de cajones que mantienen la temperatura a 0ºC. Estos espacios son ideales para mantener frescos la carne y el pescado.

Recipientes herméticos

Los táperes ayudan a alargar la vida de los productos, ya que impiden que estos entren en contacto directo con el frío. Además, son mucho más funcionales para mantener el frigorífico ordenado. En este sentido, son magníficos para guardar restos de comida cocinada, pero también embutidos, quesos, carne o pescado.

Por otro lado, es mucho mejor almacenar los alimentos en fiambreras que taparlos con papel de aluminio o dejarlos en el mismo envase de venta una vez abiertos. Los recipientes herméticos también impiden que el olor de determinados productos impregne toda la nevera, así como posibles derrames o goteos.

A falta de táperes, también puedes utilizar bolsas con cierre hermético, especialmente adecuadas para almacenar en el congelador.

Tápers de comida ordenados

Envoltorios fuera

Cuando llegues de hacer la compra no actives el piloto automático y empiezas a colocar todo en la nevera compulsivamente. Antes de meter nada piensa en si su envoltorio es imprescindible. Eliminando los envases ahorramos muchísimo espacio y evitamos que las bacterias y la suciedad se acumulen en el cartón y el papel.

Lo vegetales envueltos

Si en un cocinado no terminas toda la pieza de un vegetal, envuelve la otra parte en film o en fundas de silicona. Estos materiales evitan que los olores se mezclen y previenen el envejecimiento del producto.

Además, envolviendo bien los vegetales evitas que los tallos o las hojas que se desprenden ensucien el cajón. Antes de guardarlos, también puedes cortar los tallos y hojas sobrantes que no vayas a utilizar. Son buenos trucos para conservar las verduras frescas más tiempo.

Atención a las fechas de caducidad

Cuando guardamos un alimento en otro recipiente diferente del original perdemos la fecha de caducidad. Para evitarlo, las etiquetas pueden servirte de gran ayuda.

La fecha de caducidad también es un indicativo de cómo debes almacenar un producto determinado. Es decir, si tienes dos ejemplares iguales, coloca en primera fila el que caduca antes y deja el más nuevo detrás.

Enumeración de la base de una lata de comida

No refrigeres toda la comida

Para no sobrecargar la nevera también es recomendable no almacenar estrictamente todos los productos. De hecho, hay algunos que se mantienen mejor alejados del frío, aunque tengamos muy interiorizado guardarlos en el frigorífico.

Es el caso del pan de molde, el chocolate, el queso curado o el café. Todos estos productos, entre otros, pierden propiedades y sabor si se guardan en frío.