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Suculenta, resistente y agradecida

Suculenta, resistente y agradecida

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La suculenta, resistente y agradecida, ofrece una compañía incondicional y por eso se ha erigido como planta del mes. 

La vida no siempre está llena de comodidades, y el día a día puede resultar difícil algunas veces. Pero ante situaciones menos afortunadas, lo que hay que hacer es sencillamente adaptarse para sobrevivir. Pues así son las plantas de la familia de las suculentas, unas supervivientes que se adaptan a todas las situaciones y a todos los ambientes. 

A la suculenta se la conoce también como “la reina sin corona”, y o la “planta grasa”, pero su nombre oficial proviene de “succus”, palabra griega que significa agua. El nombre le viene dado por la capacidad que tiene para retener agua, y ser una planta muy jugosa. Esta agua es la clave para su supervivencia, y esta característica es típica de plantas cuyos orígenes se encuentran en zonas áridas. 

Circunstancias inhóspitas 

En realidad las suculentas son una familia de plantas, que lo que tienen en común son unas hojas muy carnosas que retienen gran cantidad de agua. Pero no solo las hojas almacenan tan necesaria hidratación, sino que también retienen el agua sus raíces y tallos. Esta es una característica importantísima para poder sobrevivir en circunstancias inhóspitas, y esa virtud las hace idóneas para ubicarlas tanto en el interior como en el exterior de las casas. 

Un verdadero luchador 

Una planta de la familia de las suculentas, suelen ser una verdadera luchadora, que aún recibiendo muy poco saldrá para adelante. Es fácil cuidar una planta de este tipo, ya que no requiere grandes atenciones por su parte, no es una planta frágil, sino todo lo contrario. Pero eso no significa que tenga que quedar en el olvido, ya que si se le presta la atención debida, logrará una planta hermosa y robusta. 

Calidez y luz 

Lo más imprescindible a la hora de tener una suculenta, es ubicarla en un lugar con abundante luz. Aunque algunas variedades no soportan la luz solar intensa de forma directa, pero la mayoría se sienten cómodas con la luz natural. Soportan bien cualquier temperatura, por cálida que sea. Y es importante no regarla demasiado, basta con un riego una vez al mes en meses de invierno, y con mayor frecuencia en verano. Es importante que la tierra no esté excesivamente mojada, ni las raíces encharcadas. Y con estos mínimos cuidados la planta nos brindará un apoyo incondicional.